la letra del director Robert Mitchell, un veterano de la cadena, quien me ayudó a comprender mejor el alcance de su trabajo. En el caso de Daniel, siempre estaba agitado. La evidencia parece irrefutable: la huella dactilar de Daniel en su arma, las manchas de sangre en su ropa y el testimonio de un vecino que confirmó haber visto la casa en esa nota.
Los ojos de Daniel no son los mismos que los de un asesino.
Tras un largo silencio, Mitchell finalmente murió en el orden establecido.
“Portate la bambina.”
Tres horas más tarde, un vehículo oficial blanco entra en el aparcamiento. Una trabajadora social ayuda a una niña de unos 8 años, rubia y de ojos brillantes y serios.
Emily Foster cruza el pasillo de la prisión sin dejar rastro.
Sin temblar.
El reo tacquero al suo passaggio.
Cuando entró en las discusiones de la sala, Daniel estaba