
las únicas palabras que todavía necesitaba escuchar.
—Me quedé.
Y desde aquel día, cada vez que alguien me habla de amor como si fuera algo limpio, fácil y hermoso, pienso en Mariana.
Pienso en aquella habitación.
Pienso en Bruno acercándose a ella sin una sola duda.
Y me hago la pregunta que todavía no sé responder por nadie más:
Si la persona que más amas cambiara hasta volverse casi irreconocible, si tu miedo te pidiera correr y tu amor te pidiera quedarte…
¿qué harías tú?