cocina hacia el comedor privado.
—Porque hoy quiero que Beatrice asuma la responsabilidad legal y económica de cada palabra que diga.
Tres meses antes había detectado transferencias sospechosas saliendo de la cuenta del restaurante sin mi autorización.
Cuando empezaron a aparecer cargos de hoteles de lujo y joyerías, Lucas aseguró que no sabía nada.
En lugar de enfrentarme a él inmediatamente, empecé a recopilar capturas de pantalla, extractos bancarios y documentación fiscal.
Solo tres días antes de aquel banquete sorpresa había encontrado varios avisos de préstamos vencidos escondidos en el bolsillo de su abrigo.
En total, debía casi cuarenta mil euros.
Fue entonces cuando comprendí que Lucas no solo gastaba dinero en una amante.
Estaba ahogado en deudas personales.
Para empeorar las cosas, mi abogado mercantil había descubierto documentos que Lucas había preparado en secreto con la intención de engañarme para que cediera mi participación mayoritaria en la empresa.
Legalmente