No regresé a la casa de los Bromel.
Mi abogado ya había retirado todas mis pertenencias.
También había solicitado medidas para proteger mis bienes personales.
Durante años había administrado la contabilidad de la funeraria familiar.
Conocía cada factura.
Cada préstamo.
Cada contrato.
Y también conocía algo que Thaddius jamás imaginó.

Una semana más tarde comenzó el proceso de divorcio.
Thaddius llegó acompañado de dos abogados.
Sonreía.
Creía que todo sería un trámite.
Hasta que mi representante colocó una carpeta sobre la mesa.
—Solicitamos incorporar nueva evidencia.
El juez asintió.
Se reprodujo el video.
Las palabras de Marisol llenaron la sala.
“En cuanto termine el trasplante, la echamos.”
Después la voz de Thaddius.
“Era la única compatible con mamá.”
Nadie habló.
El juez apagó el monitor.
Miró directamente a Thaddius.
—¿Reconoce esa conversación?
Él intentó responder.
No encontró cómo.
Pero aquello solo era el comienzo.
Mi abogado abrió una segunda carpeta.