La postura puede cambiar a lo largo de la vida según las etapas emocionales que atravesemos.
El estrés o la ansiedad pueden llevarnos a adoptar posturas más cerradas, como la fetal completa.
Los períodos de estabilidad suelen coincidir con posturas más abiertas y relajadas.
La comodidad física también influye: un buen colchón y almohada pueden modificar nuestra postura habitual.
Qué revela tu postura al dormir sobre tu personalidad: 6 posiciones analizadas