Mi esposo ignoró 17 llamadas mientras yo daba a luz. 5 días después, regresé con nuestra bebé y encontré a otra mujer en nuestro dormitorio. Mi suegra me ordenó: —No hagas una escena. No respondí. Hice una llamada y me fui. Al día siguiente, un abogado esperaba a mi esposo frente a la casa. Su amante miró los documentos y preguntó: —¿No dijiste que esta casa era tuya?

Miré un nombre.

Fernanda Ruiz.

—¿Cuánto?

Javier respiró antes de responder.

—Hasta ahora encontramos más de 31 millones de pesos en operaciones que necesitan explicación.

Miré a Emilia dormida junto a mí.

Entonces levanté la cabeza.

—Suspendan todos sus contratos.

Parte 3

A las 11:52 de esa mañana, Rodrigo intentó pagar un reloj para Fernanda.

La tarjeta fue rechazada.

Probó otra.

También.

40 minutos después recibió una llamada de la empresa que administraba la camioneta.

Debía entregarla.

A las 2:15 de la tarde regresó a nuestra casa acompañado por Fernanda y Patricia.

Javier los esperaba frente al portón.

Con él estaban 2 representantes de la administradora del inmueble.

Rodrigo bajó furioso del vehículo.

—¿Qué hacen frente a mi casa?

Javier levantó un documento.

—Su autorización para ocupar esta propiedad ha sido revocada.

Rodrigo se rio.

—Mi esposa no puede echarme de mi propia casa.

—Esta propiedad nunca ha sido suya.

Fernanda dejó de caminar.

Patricia avanzó.

—¿Qué tontería está diciendo?

Javier señaló los documentos.

—La casa pertenece a Residencial Sierra Norte, sociedad controlada por Cárdenas Capital.

Patricia abrió los ojos.

—Daniela no es dueña de Cárdenas Capital.

—Daniela Cárdenas fundó la empresa y posee la mayoría accionaria.

Nadie habló.

Fernanda giró lentamente hacia Rodrigo.

—Me dijiste que esta casa era tuya.

—Prácticamente lo es.

Javier negó con la cabeza.

—Su nombre nunca ha estado en la escritura.

Rodrigo sacó el teléfono.

Tenía 9 llamadas perdidas.

Su contador.

2 proveedores.

Un socio.

3 clientes.

En cuestión de minutos descubrió que varios proyectos habían quedado suspendidos mientras se revisaban sus documentos.

Fernanda lo miró.

—¿Qué hiciste?

—Nada. Daniela está tratando de destruirme.

Javier abrió otra carpeta.

—Señora Ruiz, probablemente también será contactada para aclarar varias transferencias recibidas bajo contratos de consultoría.

Fernanda palideció.

Se quitó el reloj que Rodrigo le había regalado meses atrás y lo dejó sobre una jardinera.

—Me dijiste que construiste todo esto tú solo.

Rodrigo intentó sujetarla del brazo.