Mi vecino aplastó la bicicleta que mi hijo compró después de ahorrar casi un año y se negó a pagarla… yo quería llevarlo hasta el juzgado, pero mi hijo ya había preparado algo que nadie en la colonia esperaba

—Lo escuchamos en el video.

 

Carlos negó con la cabeza.

 

—No escucharon todo.

 

Mateo y yo nos miramos.

 

—¿Qué falta?

 

Carlos se sentó.

 

Parecía incómodo.

 

—Después de que yo le dije que la bicicleta

estaba dentro de tu propiedad, Rogelio siguió hablando.

 

—¿Qué dijo?

 

Carlos respiró profundamente.

 

—Dijo que estaba cansado de que alguien del fraccionamiento lo estuviera reportando.

 

Que ya sabía que eras tú.

 

Mi estómago se aprieta.

 

—¿Y después?

 

—Miró hacia tu casa y dijo: “Hay gente que solo entiende cuando algo le cuesta dinero”.

 

Mateo se quedó completamente tranquilo.

 

—¿Por qué no dijiste nada antes?

 

Carlos bajó la mirada.

 

—Porque pensé que estaba hablando por hablar. No creí que al día siguiente fuera a pasar lo de la bicicleta.

 

Eso ya era diferente.

 

No era una prueba perfecta por sí sola, pero junto con el video, los mensajes y las demás circunstancias cambiaban completamente la historia.

 

Al día siguiente llegó la reunión del comité.

 

Rogelio apareció acompañado por un hombre que se presentó como asesor.

 

Yo fui con Mateo.

 

No quería llevarlo.

 

Pero él insistió.

 

—La bicicleta era mía. Yo trabajé

para comprarla. Quiero estar ahí.

 

Tenía razón.

 

La reunión comenzó tranquilamente.

 

Patricia mostró fotografías.

Después de las notificaciones anteriores.

 

Luego el video.

 

Rogelio repitió que todo había

 

fue accidental.

 

Entonces Carlos entró.

 

La cara de Rogelio cambió.

 

—¿Qué hace él aquí?

 

Carlos se sentó.

 

—Vengo a decir lo que escuché.

 

Contó toda la conversación.

 

Rogelio lo acusó de mentir.

 

Carlos sacó su teléfono.

 

—Sabía que ibas a decir eso.

 

Todos guardamos silencio.

 

— ¿Qué tienes? —preguntó Patricia.

 

—Un mensaje que me mandó Rogelio después del accidente.

 

Reclama Tu Indemnización

 

Abrió WhatsApp.

 

El mensaje decía:

 

“Ni se te ocurre decirle a Arturo lo que hablamos anoche. Ya bastante problema tengo con la bicicleta”.