PARTE 2:

Organiza Tu Agenda

que se sienta en silencio a tu lado.

Una tía que maneja seis horas sin preguntar si conviene.

Un primo que admite que creyó una mentira.

Y, a veces, el refugio eres tú misma cuando por fin dejas de abandonar tu dignidad para conservar a personas que ya te abandonaron a ti.

Me quedé unos minutos más junto a los árboles.

Luego me fui a casa.

La carpeta azul seguía en el escritorio de Julian.

Ya no la veía como una amenaza.

La veía como una frontera.

 

Una que debí haber trazado muchos años antes.