Entonces mi hijo hizo una pregunta que dejó a Vincent completamente inmóvil.
—¿Usted quería tener hijos?
Vincent cerró los ojos.
—Sí.
—¿Y por qué no tuvo más?
Su voz se quebró.
—Porque pensé que ya había tenido la oportunidad de formar una familia.
Noah bajó la mirada.
—Yo siempre quise conocer a mi padre.
Vincent comenzó a llorar.
—Ojalá hubiera sabido que existías.
Mi hijo permaneció en silencio.
Después respondió:
—No podemos cambiar esos dieciocho años. Pero quizá podamos empezar por conocernos.
Durante las semanas siguientes, Vincent intentó construir una relación con Noah.
No le ofreció coches caros.
No intentó comprar su cariño.
Simplemente comenzó a escucharlo.
Asistió a una conferencia donde Noah presentó un proyecto científico.
Le preguntó por sus profesores.
Aprendió qué libros le gustaban.
Y una tarde, cuando Noah le habló de sus sueños, Vincent le dijo algo que jamás habría esperado escuchar de aquel