PARTE 2: EL PLAN PERFECTO

—No, Mark. Durante treinta y un años estuve confundida. Ahora tengo las cosas bastante claras.

Daniel respiró profundamente.

—Jenna, necesito hablar contigo en privado después de la cena.

Su esposa palideció.

—¿Por qué?

—Porque nuestro matrimonio también necesita una conversación.

El silencio fue absoluto.

No mostramos las fotografías delante de los invitados.

Simplemente terminamos la reunión.

Cuando todos se marcharon, Mark intentó discutir conmigo.

Pero ya había tomado una decisión.

—Mañana hablarás con mi abogada —le dije.

Su expresión cambió.

—¿Abogada?

—Sí. Y quiero una explicación completa de lo que ocurrió con la empresa de mi padre.

Mark retrocedió.

Por primera vez aquella noche, pareció verdaderamente asustado.

Tres días después, Margaret me llamó.

—Carol, hemos encontrado algo.

Su voz sonaba preocupada.

—¿Qué ocurre?

—La empresa de tu padre nunca fue liquidada completamente.

Me quedé inmóvil.

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