Helena se apoyó contra la pared.
Pero antes de que pudiera abrir la puerta, el desconocido añadió:
—Y, señorita Helena, debería decirle al muchacho por qué usted y él llevan el mismo apellido. No fue una coincidencia.
Helena se apoyó contra la pared.
Pero antes de que pudiera abrir la puerta, el desconocido añadió:
—Y, señorita Helena, debería decirle al muchacho por qué usted y él llevan el mismo apellido. No fue una coincidencia.