Parte 2: LA CARTA ESCONDIDA TRAS EL CUADRO Y EL TESORO QUE CAMBIÓ PARA SIEMPRE EL DESTINO DE ANA

Porque si Ana hubiera renunciado aquella mañana en el mercado…

Si hubiera tenido miedo de gastar sus últimos tres mil euros…

Si hubiera abandonado la casa al verla en ruinas…

Nunca habría descubierto el escondite tras aquel viejo cuadro.

Nunca habría leído aquella carta.

Y jamás habría sabido que, a veces, la mayor riqueza no espera a quien más dinero tiene.

Sino a quien todavía conserva el coraje de creer en un nuevo comienzo cuando todo parece perdido.

FIN.

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