PARTE 2: LA OFICINA QUE DIEGO NUNCA DEBIÓ IGNORAR

piso abajo, la esposa humillada desapareció.
La oficina subterránea estaba iluminada por pantallas, archivos legales, mapas de inversión, líneas seguras y monitores conectados con despachos en Monterrey, Guadalajara, Nueva York y Madrid. En una pared aparecía el logotipo discreto del Consejo Castañeda.
Mariana caminó hasta un escritorio de nogal y tomó un teléfono verde oscuro.
Marcó un número.
La voz de un hombre contestó al primer tono.
“Señora Castañeda.”
Muy pocas personas en México la llamaban así.
“Arturo, ¿todo está listo para esta noche?”

“Sí, señora. El consejo ya llegó. Los auditores están preparados. La presentación final fue revisada por el área legal.”

Alquilar Oficinas Comerciales

Mariana miró la pequeña cortada en su dedo.
“Muevan la mesa de Diego Alvarado al frente del escenario.”
Hubo una pausa.
“Él pensará que van a anunciar la ampliación de  inversión.”
“Eso quiero que piense.”
“¿También liberamos el expediente?”
Mariana cerró los ojos.
Durante los últimos 9