PARTE 2: LA OFICINA QUE DIEGO NUNCA DEBIÓ IGNORAR
Pensaba borrarla.
A las 10:17 de la noche, Mariana subió a una camioneta distinta, sin chofer visible y sin lágrimas.
Cuando llegó al palacio donde se celebraba la gala, los fotógrafos se giraron sin reconocerla.
Dentro, las luces bajaron.
El maestro de ceremonias tomó el micrófono.
“Damas y caballeros, recibamos por primera vez en público a la presidenta del Consejo Castañeda.”
Diego dejó de sonreír cuando vio a su esposa caminar hacia el escenario.
Y justo antes de que Mariana tomara el micrófono, Valeria metió la mano en su bolso como si escondiera algo que podía cambiarlo todo.
A las 10:17 de la noche, Mariana subió a una camioneta distinta, sin chofer visible y sin lágrimas.
Cuando llegó al palacio donde se celebraba la gala, los fotógrafos se giraron sin reconocerla.
Dentro, las luces bajaron.
El maestro de ceremonias tomó el micrófono.
“Damas y caballeros, recibamos por primera vez en público a la presidenta del Consejo Castañeda.”
Diego dejó de sonreír cuando vio a su esposa caminar hacia el escenario.
Y justo antes de que Mariana tomara el micrófono, Valeria metió la mano en su bolso como si escondiera algo que podía cambiarlo todo.