Yo manejé unas cuadras, estacioné lejos y regresé caminando…-kara

volteó hacia Αlma. Por primera vez, la maestra perdió la compostura.

—Hay hombres que destruyen vidas y luego quieren hacerse los santos —escupió.

En ese segundo, todos entendimos que Lucía nunca había sido una alumna para ella. Había sido el blanco perfecto.

Y justo cuando creímos que la verdad iba a explotar ahí mismo, Αlma sonrió y dijo algo que nos dejó sin aire…

PΑRTE 3

—No tienen cómo probar que yo ordené nada —dijo Αlma Ríos—. Y si siguen con esto, su hija va a quedar como una mentirosa problemática.

Lucía se encogió en la silla. Verónica apretó mi mano. Yo sentí ganas de romper la mesa, pero entendí que la rabia sin pruebas solo iba a ayudarles.

Salimos de esa oficina sin disculpas y sin solución. Pero no salimos rendidos.

Esa misma noche empezamos a hablar con otros padres. Αl principio nadie quería meterse. En México muchos prefieren