Harrison nunca olvidó aquel gesto.
Pero Elena jamás quiso aceptar una recompensa.
Por eso él la ayudó años después sin decirle la verdad.
Sentí que los ojos se me llenaban de lágrimas.
De repente comprendí algo que me dejó aún más desconcertada.
—Entonces… cuando Harrison me conoció en la residencia, ¿ya sabía quién era yo?
El abogado tardó demasiado en responder.
—Sí.
Aquella palabra me dolió más de lo que esperaba.
Todo lo que habíamos vividocomenzó a pasar