Cuando llegó nuestro turno, no discutimos
primero sobre el diagnóstico.
Reprodujimos la grabación.
La sala quedó completamente en silencio.
Daniel perdió el color del rostro.
Después Álvaro presentó las evaluaciones independientes realizadas aquella misma semana: dos especialistas habían determinado que Harrison conservaba plenamente su capacidad para tomar decisiones.
Finalmente llamó al doctor Valdés.
El médico intentó defender su informe.
Hasta que Álvaro mostró los registros bancarios.
Una empresa vinculada a Daniel había pagado al doctor una elevada suma pocos días después de que firmara el documento.
—¿Fue aquello un pago por servicios médicos? —preguntó Álvaro.El