Howard Cross.
No rivales.
Eso alteró todo lo que Sebastian creía sobre su familia.
Su padre no era el gran patriarca intachable que había imaginado de niño.
Su madre no era la mujer fría que ignoraba infidelidades.
Había tomado decisiones silenciosas para proteger a alguien.
Y también había cometido errores.
Ocultar a Natalie de Sebastian había tenido costo.
En una de las cartas Katherine escribía:
Quizá estoy protegiéndolos tanto que les estoy robando la posibilidad de elegirse.
Sebastian leyó esa línea muchas veces.
Porque describía también algo suyo.
Proteger.
Controlar.
Elegir por otros.
Natalie se lo señaló.
—Tú haces eso.
—Menos ahora.
—Todavía.
—Estoy trabajando.
—Despacio.
—Soy excelente en muchas cosas.
—La modestia no.
La normalidad llegó así.
No como gran reconciliación.
Como discusiones pequeñas.
Navidades.
Cumpleaños.
Mia entrando sin permiso al despacho.
Sebastian fingiendo enfado.
Natalie teniendo su propia carrera.
Usó parte del dinero del fideicomiso para estudiar administración