El multimillonario abrió su armario kara y encontró a la hija de una empleada… la niña llevaba tres horas esperándolo por una razónkara

de morir?

—Quería.

—Entonces?

—Tu padre había dejado disposiciones testamentarias complicadas.

—Ella temía que si aparecía mi identidad antes de resolverlas, hubiera una disputa pública.

—Yo no quería nada.

—Nunca quise el dinero Cross.

Sebastian se rio sin humor.

—Todo el mundo dice eso justo antes de hablar de dinero.

Natalie lo miró.

—Llevo ocho años limpiando tu casa.

Eso lo hizo callar.

—Si quisiera dinero, elegí una estrategia ridículamente lenta.

Punto para ella.

—Entonces por qué aceptaste trabajar aquí?

—Porque Katherine me dejó una carta.

—Dónde?

Natalie señaló la llave.

—Dentro del compartimento que abre eso.

Silencio.

—Pero no tenías la llave.

—No.

—Pensaba que ella la había escondido aquí

—Busqué?

—Durante años?

—No registraba tu habitación.

Pausa.

—Trabajaba aquí porque era el único lugar donde podía estar cerca del archivo sin levantar sospechas.

Sebastian sintió una oleada de indignación.

—Entonces sí viniste infiltrada.

—Vine buscando una carta que