Mi vecino aplastó la bicicleta que mi hijo compró después de ahorrar casi un año y se negó a pagarla… yo quería llevarlo hasta el juzgado, pero mi hijo ya había preparado algo que nadie en la colonia esperaba

 

Recogiéndola.

 

Y guardándola en su bolsillo.

 

—¿Por qué hiciste eso? —pregunté.

 

Nadie habló.

 

—Rogelio, ¿por qué regresaste

de madrugada a llevarte una pieza de la bicicleta de mi hijo?

 

—No sé qué es eso.

 

—Estás en video.

 

—Puede ser cualquier cosa.

 

Mateo avanzó la grabación.

 

Rogelio se incorporaba.

 

Pero antes

 

de irse, se acercaba a la bicicleta.

 

La movía unos centímetros.

 

Desde nuestra propiedad…

 

hacia el borde de la calle.

 

Sentí que el aire desaparecía del salón.

 

Todo ese tiempo había repetido la misma frase:

 

“Estaba demasiado cerca de la calle”.

 

Ahora sabíamos por qué.

 

Él mismo había intentado hacer que pareciera así.

 

Rogelio se levantó.

 

—Me voy.

 

Su asesor le susurró algo.

 

—No. Ya terminamos.