Parte 2: El Nombre que Enterró la Culpa
Era valiente. Y te habría querido muchísimo.
—¿Por qué no está aquí?
Tomé aire.
—Porque algunas personas hicieron cosas muy malas y él intentó detenerlas.
Mi padre golpeó la mesa con la palma.
—¡No iba a hacerte daño! —gritó—. ¡Solo quería hablar con él!
Leo se sobresaltó.
Me puse de pie de inmediato y lo coloqué detrás de mí.
—No vuelvas a gritar delante de mi hijo.
Mi padre respiraba con dificultad.
—Noah perdió el control. Dijo que iba a destruir esta familia.
—No. Dijo que iba a revelar la verdad.
—¡No sabes lo que estaba en juego!
—Claro que lo sé. Tu empresa. Tu reputación. Tu libertad.
Mi madre miró a mi padre con una expresión nueva. No era miedo. Era horror.
—¿Qué hiciste, Richard?
Él no respondió.
Y en esa falta de respuesta se escondía todo.
La noche en que Noah murió, mi padre lo siguió hasta una