PARTE 2: La noche en que Vivian dejó de esconderse

Miré las cicatrices de mis manos.

—Hay días en los que todavía me cuesta —admití—. No voy a mentirte. Pero he aprendido que sentir vergüenza no significa que haya algo malo en mí. A veces solo significa que he pasado demasiado tiempo escuchando a personas que no sabían verme.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *