PARTE 2
El celular de Sofía fue conectado a 1 pantalla enorme frente al estrado del juez. La sala entera quedó sumergida en 1 silencio pesadísimo. Valeria seguía de pie, completamente rígida, con la mirada venenosa clavada en su hijastra.
“Su Señoría”, interrumpió el fiscal sudando frío, “esto no es 1 prueba admitida legalmente.”
El abogado defensor dio 1 manotazo en la mesa. “¡1 menor de edad presenció un asesinato! Ignorar esta prueba sería una burla asquerosa para la justicia en México.”
El juez se acomodó los lentes y miró fijamente a la niña. “¿Tú grabaste ese video, pequeña?”
Sofía asintió con la cabeza. “Estaba escondida en el clóset porque Valeria me había castigado muy feo.”
El video comenzó a reproducirse. Se veía oscuro, grabado desde el suelo del cuarto. Se distinguía el lujoso despacho de Arturo, iluminado solo por 1 lámpara. De pronto, apareció Valeria, sin maquillaje ni ropa de diseñador. Llevaba 1 bata de seda, una copa en la mano y el rostro endurecido por la rabia.
“Firma los malditos papeles de una vez”, se escuchó su voz fría y calculadora.
Arturo apareció sentado en su sillón de piel, sudando a mares y agarrándose el pecho. “No voy a firmar nada. Mañana mismo le llamo a mi abogado y te pido el divorcio definitivo.”
1 murmullo de impacto absoluto recorrió todas las bancas del tribunal al escuchar al millonario.
Valeria soltó 1 carcajada amarga. “¿Y qué vas a decir? ¿Que trato mal a tu huerfanita? Nadie te va a creer, neta. Toda la prensa me adora, tus socios me aman y yo soy la esposa perfecta ante la sociedad.”