Él separó todavía más las piernas.
—Disculpe —le dije—. ¿Podría apartar un poco la pierna, por favor?
Me miró y se echó a reír.
—¡Eres diminuta! ¡No necesitas tanto espacio!
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Él separó todavía más las piernas.
—Disculpe —le dije—. ¿Podría apartar un poco la pierna, por favor?
Me miró y se echó a reír.
—¡Eres diminuta! ¡No necesitas tanto espacio!
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