la verdad. Pero hay una última cosa que nunca pude decirte mientras estaba vivo. Elena me pidió que guardara este secreto hasta que llegara el momento adecuado.”
Sentí que me temblaban las manos.
Debajo de la nota había un sobre amarillento.
Y esta vez la letra que aparecía en él no era la de Harrison.
La reconocí inmediatamente.
Era la letra de mi hermana.
En la parte delantera había escrito:
“Para Isabel. Si algún día Harrison consigue encontrarte, quiero que seas tú quien conozca la verdad.”
Me quedé mirando aquellas
palabras durante varios segundos.
Elena había muerto casi treinta años antes.
Harrison y yo nos habíamos conocido hacía apenas tres.
Esosignificaba que, mucho antes de que yo supiera siquiera que aquel hombre existía, mi hermana ya esperaba que algún día él me encontrara.
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