Durante ese periodo, Hugo dejó de preguntar quién tenía razón y empezó a preguntar cuándo volvería a sentirse normal. Lucía entendió que aquella era la pregunta más importante de todas. Lo llevó a sus entrenamientos de fútbol, mantuvo sus horarios y evitó hablar mal de Sergio delante de él.
Cuando Carmen llamaba para insistir en que «la familia debía arreglarse», Lucía respondía siempre lo mismo: arreglar una familia no era volver a colocar cada persona en el mismo sitio, sino impedir que los mismos daños se repitieran.
También revisó con su abogada cada movimiento de las cuentas comunes. Sergio devolvió los 7.500 euros transferidos a Carmen y aceptó que cualquier gasto extraordinario necesitara acuerdo de ambos.
No fue un gesto romántico ni una reconciliación.
Fue la primera consecuencia concreta que sustituyó a una disculpa vacía.