No podía creer lo que estaba a punto de pasar…PARTE 2
El vuelo de Diego salió a las seis de la mañana.
Se arregló más que para nuestra última cena de aniversario. Camisa de lino, reloj caro, perfume nuevo. Ese perfume que compró justo después de que Valeria volvió a aparecer en su vida.
Entró a la cocina con su maleta y me abrazó.
“Pórtate bien mientras no estoy”, dijo, como si fuera broma.
“Buen viaje.”
“Te escribo cuando llegue.”
Los dos sabíamos que no lo haría.
Besó a Camila en la frente antes de salir. Por un segundo, su cara se suavizó. Vi al padre que pudo haber sido si alguna vez hubiera amado a alguien más que a sí mismo.
Luego cerró la puerta.
Esperé a escuchar el elevador.
Después respiré hondo.
Y empecé.
Lucía llegó a las ocho con café, cajas y una camioneta de mudanza. También trajo a dos primos que no hicieron preguntas. Solo cargaron.
Cuando Camila despertó, le hice hot cakes.
“Hoy no vas a ir a la escuela”, le dije.
Ella abrió los ojos enorme.
“¿Estoy enferma?”
“No, mi amor. Hoy vamos a hacer un cambio grande.”
Me senté junto a ella y le tomé las manos.
“Tu papá y yo vamos a vivir separados por un tiempo. Tú y yo nos vamos a Guadalajara, cerca de la tía Lucía.”
Camila dejó el tenedor.
“¿Hoy?”
“Hoy.”
“¿Es por mi culpa?”
La abracé tan fuerte que sentí que el corazón se me partía.
“No. Nunca. Tú eres lo mejor que me ha pasado. Esto es un problema de adultos.”