Mi vecino aplastó la bicicleta que mi hijo compró después de ahorrar casi un año y se negó a pagarla… yo quería llevarlo hasta el juzgado, pero mi hijo ya había preparado algo que nadie en la colonia esperaba
—Que él siempre dijo que nunca vio la bicicleta.
Rogelio señaló a mi hijo.
—No pongas palabras en mi boca.
—No hace falta —respondió Mateo—. Don Ernesto también tiene audio.
Por primera vez, vi miedo auténtico en la cara de Rogelio.
Pero todavía faltaba algo.
Porque yo conocía a mi hijo.
Mateo no había pasado toda una semana reuniendo
fotografías y hablando con la administración solamente para demostrar que Rogelio había mentido.
—¿Qué más
¿en contraste?
Mateo bajó la mirada.
—Esto es lo que no sabía si debía enseñarte.
Sacó otra hoja.
Era una captura de pantalla de un segundo video.
En ella se vio a Rogelio afuera de su casa la noche anterior al accidente.
Derechos de accidentes y daños personales
Estaba hablando con alguien.
—¿Quién es?
Mateo amplió la imagen.
Reconocí a Carlos, un vecino que vivía dos calles más abajo.
—¿Y qué tiene?
Mateo reprodujo el audio.
La calidad no era perfecta, pero se entendía.
Primero escuchamos a Carlos.
—Nomás págale al muchacho si llegas a dañarla. El chavo trabajó meses por esa bicicleta.
Luego la voz de Rogelio:
—Pues que aprenda a no dejar sus cosas donde estorban.