A los 78 años me casé con un hombre rico para proteger sus últimos días

No eran unos cuantos millones.

Eran décadas de trabajo.

—¿Y ahora qué ocurre con la fundación?

Álvaro giró lentamente la carpeta hacia mí.

En la primera página había una lista de miembros del consejo.

Leí varios nombres desconocidos.

Hasta llegar

 

al último.

Presidenta: Isabel Romero.

Me quedé inmóvil.

—Yo nunca acepté esto.

—Todavía no. Tiene que decidirlo.

—¿Harrison quería que yo dirigiera una fundaciónde treinta y siete millones de euros?

—No exactamente.

Álvaro sacó un documento adicional.

—Los treinta y siete millones corresponden únicamente a los activos actuales de la fundación.

Sentí que se me secaba la garganta.

—Entonces, ¿qué falta?

El abogado me mostró una transferencia programada que se activaría tras la resolución del testamento.

La cifra era mucho mayor.

—Harrison ordenó transferir la mayoría de su patrimonio personal

 

a la Fundación Elena después de su muerte.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *