No eran unos cuantos millones.
Eran décadas de trabajo.
—¿Y ahora qué ocurre con la fundación?
Álvaro giró lentamente la carpeta hacia mí.
En la primera página había una lista de miembros del consejo.
Leí varios nombres desconocidos.
Hasta llegar
No eran unos cuantos millones.
Eran décadas de trabajo.
—¿Y ahora qué ocurre con la fundación?
Álvaro giró lentamente la carpeta hacia mí.
En la primera página había una lista de miembros del consejo.
Leí varios nombres desconocidos.
Hasta llegar