Diez años después de que Alba arruinara mi vestido con huevos, llegué a su boda y descubrí que pensaba convertir aquel recuerdo en el entretenimiento de la noche. «No montes un drama, Lucía», volvió a decir mi suegra. No respondí: abrí la caja azul y pedí que encendieran la pantalla. Dentro quedaban 3 documentos que Sergio aún no había visto.

—Eso es exactamente lo que alguien debería haberte dicho a ti hace 10 años.

Carmen se sentó sin decir nada.

La ceremonia civil no continuó. Marcos pidió una pausa y habló casi 1 hora con Alba y sus padres en una sala privada. Después comunicó al coordinador que el enlace quedaba suspendido. La comida ya contratada se serviría para no aumentar las pérdidas.

Carmen culpó a Lucía.

—Podías haber hablado en privado.

—Lo intenté durante años.

—Podías haber perdonado.

—Perdonar no significa entregar dinero ni fingir que algo no dolió.

Sergio quiso llevarse a Hugo.

—Viene conmigo.

—Hugo no es una maleta. No vamos a discutir su vida aquí.

El niño se acercó a su madre.

—Esta noche quiero ir con mamá.

Sergio no insistió.

En el aparcamiento, Lucía sacó la llave que aún quedaba en la caja azul. Era la de un pequeño piso de alquiler en Madrid que había reservado por 3 meses después de hablar con su abogada.

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