Regresé antes de lo previsto y encontré una nota atada a una rama de olivo frente a mi puerta, mientras los Aranda ya calculaban cuánto valía la finca que yo había levantado desde la ruina. “Vende antes de que otros decidan el precio por ti.” No respondí: quemé la nota y llevé mis escrituras al registro. Pero el viejo mapa escondido por Teresa revelaba algo que ellos jamás quisieron que yo encontrara.

apellido:

ARANDA.

PARTE 3

Clara leyó la nota 3 veces.

Después la arrojó dentro del fogón.

El papel se encogió entre las llamas, pero la amenaza permaneció.

Durante toda la mañana trabajó como si nada hubiera ocurrido. Dio de comer a las gallinas, llevó agua al burro, revisó las patatas y limpió herramientas.

Sin embargo, cada ruido del camino la obligaba a levantar la cabeza.

Lucía llegó después del mediodía.

Al verla, comprendió inmediatamente que algo iba mal.

Clara intentó disimular, pero Lucía señaló sus manos.

Estaban temblando.

Clara terminó contándole lo sucedido mediante gestos, palabras escritas y aquellas señas imperfectas que ambas habían inventado durante los meses anteriores.

Lucía se puso seria.

Señaló hacia la casa de Mateo.

Clara negó con la cabeza.

No quería involucrarlo.

Lucía cruzó los brazos.

Volvió a señalar.

Clara negó otra vez.

Entonces la joven tomó un trozo de carbón y escribió sobre una